Hasta el día de hoy jamás había habido tanta ciberdelincuencia como con el coronavirus y es que los “ciberdelincuentes” se aprovechan del teletrabajo. El Covid-19 y la adopción del estado de alarma, con el consiguiente y obligado confinamiento, ha obligado a las empresas a implantar el teletrabajo. Ello ha disparado el tráfico web y el consumo de contenido en streaming de un día para otro, casi sobre la marcha, pero lo cierto es que en nuestros domicilios no tenemos la protección informática de la que disponen las grandes empresas.

Pues bien, algunos “ciberdelincuentes” están aprovechando dicha situación para estafarnos o para robar nuestros datos

Desde nuestro smartphone, tenemos una puerta abierta a nuestros datos e intimidad.

En este sentido, no es nada extraño encontrar estos días noticias en  los medios de comunicación que nos alertan de lo anterior. Sirvan de  ejemplo las dos siguientes: 

Europol advierte que los estafadores se amoldan a la situación de cada día y utilizan activamente el miedo a la enfermedad para prometer curas milagrosas, vacunas inexistentes o mascarillas que nunca llegan.” (euronews.com, 28 de Marzo de 2020). 

“El director operativo de la Guardia Civil, Laurentino Ceña, ha advertido este viernes que los ciberdelitos se están multiplicando durante la crisis del coronavirus,… «. “Además ha indicado que «el cibercrimen está aprovechando para lanzar campañas de phising y obtener datos personales y bancarios, o como gancho para cometer ciberestafas o fraudes relacionados con delitos sanitarios». (rtve.es/noticias, 20 de Marzo de 2020).

Por otro lado, desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE)  se afirma ser conscientes de que el aislamiento de la población, el famoso “confinamiento” para frenar al virus ha incrementado el uso de las nuevas tecnologías, tanto a nivel particular como profesional, lo que aumenta las posibilidades de sufrir un delito informático. 

Por lo tanto, y para concretar, ¿de qué tipo de amenazas estamos hablando? Tanto en el mencionado INCIBE como en la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) es posible acceder a un listado actualizado con todas las  amenazas detectadas que puede servir a los usuarios para localizar una estafa. 

«Se trata de estafas e incluso de bulos cuyo objetivo es desinformar o robarnos  información como datos personales o bancarios.” (expansión.com, 3 de Abril de  2020).

Los criminales que utilizan la ciberdelincuencia utilizan las nuevas tecnologías para acceder al mayor número de víctimas, por lo que en el coronavirus han encontrado un gran e inesperado aliado. Se trata de estafas ya existentes que se adaptan a la situación actual. Hablamos de apps o webs falsas que prometen un diagnóstico y otras que se venden como un mapa para seguir la evolución del coronavirus; proliferan tiendas online fraudulentas en todo lo relacionado con el material sanitario, como mascarillas, geles e incluso los test, y por supuesto los consabidos correos de extorsión que amenazan al usuario con contagiarle a él o a su familia si no paga un importe. Asimismo, desde Kaspersky han detectado un troyano bancario llamado “Ginp” que está teniendo bastante incidencia en España: el 83% de las víctimas son de nuestro país. 

Que la pandemia no mine nuestra ciberseguridad.

Además, como decíamos al principio, el teletrabajo supone una situación de riesgo en este sentido. Hasta hace cuatro semanas, solo un 3% de los españoles teletrabajaba en España. El estado de alarma ha cambiado este panorama y ha obligado a las empresas a adaptarse con cierta urgencia e improvisación, dos grandes enemigos de la seguridad en la red. Según un informe de Google, sobre un 67% de las pymes españolas carecen de protocolos de ciberseguridad específicos, de formación o de políticas claras sobre seguridad en Internet. 

Así las cosas, la pregunta que surge es obvia: ¿qué medidas se pueden adoptar, tanto por particulares como por empresas?

En primer lugar, la mejora de la concienciación en seguridad de los empleados para hacer frente a ataques dirigidos y otros engaños a los que, tarde o temprano, se tendrán que enfrentar. 

Por otro lado, también se ha de verificar y reforzar el nivel de seguridad existente en las herramientas que la empresa pone a disposición del empleado para la realización del trabajo desde su casa, como “VPNs”, sistemas de videoconferencia o herramientas de compartición de archivos. 

Los equipos de T.I. deben verificar la correcta aplicación de parches y actualizaciones en los equipos corporativos de usuario, tanto a nivel de sistema operativo como sus sistemas de protección antimalware instalados localmente”, aconsejó hace unos días el socio responsable de Ciberseguridad de KPMG en España. Asimismo, señaló que es “imprescindible revisar que los sistemas más críticos que sustentan la actividad remota de los trabajadores son seguros, para lo cual es habitual la realización de diferentes revisiones técnicas de seguridad.” (expansión.com, 1 de Abril de 2020). 

Lo cierto es que, tal y como manifiesta el INCIBE por medio de uno de sus eslóganes, “los ciberdelincuentes no están en cuarentena”. 

Eduardo Moreno Márquez. Abogado de Ciberlawyer.

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